Jueves 20 de Noviembre de 2008

Diario de viaje a Cuba: Claudio Magris

27/07/2008 05:45:27 Por: apostillasliterarias Clasificado en: Ensayos Tags: , , , Sin comentarios →

I. En uno de sus versos “sencillos” –así los llamaba el autor– José Martí habla, en una pegajosa música de canción popular, de un corazón a la deriva como una barca que no sabe a dónde va. José Martí –el Mazzini cubano, escritor y político democrático muerto en combate en 1895 luchando por la independencia de Cuba y por la idea de una libre y paritaria comunidad de los pueblos americanos– siempre supo hacía dónde ir. Fidel Castro lo definió “el autor espiritual” del asalto al cuartel Moncada; fallido, pero primera piedra de la revolución castrista. José Martí ahora es considerado el padre de la patria, aun si el partido único no encaja con su pensamiento democrático; el monumento dedicado a José Martí, iniciado en 1926, posee una seca severidad que se inspira en un sentido mazzinianamente religioso de la actividad política entendida como una misión. En efecto, en las enormes pintas de los muros resuenan frases e imágenes evangélicas que expresan que todo gran movimiento de liberación tiene su Nazareno y que solamente aquellos que están preparados para perder la vida le imprimen sentido y la salvan.

Todo régimen y toda sociedad tienen su retórica: la libertad, la patria, la justicia, la paz, la democracia. Retórica siempre falsa, porque estas nobles cosas, de por sí, no existen. Pero puede existir –así como puede ser, al contrario, meramente simulada– la fuerte voluntad humana de hacerlas vivir y de hacerlas capaces de incidir en la realidad. Incluso por esto, y no sólo por las ramplonerías de sus enemigos, Castro ha reinado durante tanto tiempo: cuatro veces y medio el Tercer Reich, casi el doble que Stalin, no mucho menos que la reina Victoria y que Francisco José. Cincuenta años de poder dicen, de todas maneras, algo sobre la estatura de un líder. Goethe –en su admiración, incluso brutal, de la fuerza vital capaz de sobrevivir y de la edad prolongada como expresión de dicha fuerza– se hubiera complacido con este hecho, también porque, como dice un verso suyo, no se hacía el escrupuloso ni siquiera con los autócratas.

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Viaje a México

10/05/2008 05:00:26 Por: apostillasliterarias Clasificado en: Ensayos Tags: , , , , , , Sin comentarios →

El autor de Venecias recorre la Ciudad de México guiado por el escritor y diplomático Genaro Estrada. Con autorización de Aldus/Conaculta, publicamos un fragmento del libro en el que Morand recrea su paso por el país, así como el prólogo de Villaurrutia que acompañó a la edición de Cultura en 1940.

A través de México

Son las nueve de la mañana. Bajo un cielo perfectamente restirado, paseo por las calles henchidas hasta hacer retroceder las casas. A causa del oxígeno de la altura que aniquila la fatiga y reduce el sueño, me siento tan ligero como un globo.

Le matin, c’est la grande fète.

Quien de este modo cita a nuestros autores y me acompaña es el Subsecretario de Relaciones Exteriores, Don Genaro Estrada. Como todos los actuales gobernantes de México, Estrada no tiene aún cuarenta años. Es un hombre voluminoso, fuerte, bueno, un fino político, un gran bibliófilo y, a pesar de esto, un letrado. La primera vez que lo vi, se levantó pesadamente de su escritorio de ministro, hecho de una sola enorme carta geográfica de América, y me dijo a quemarropa:

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