?Ya estás muy por encima de lo que crees, sólo tienes que existir y suceder en mí sin pensar que debes competir por mi consideración. No puedes pedirme que te lo demuestre en los términos que tú lo harías. Te quiero conmigo para siempre, y cada hecho que se encamine hacia otra meta es un mero afluente de lo que somos.
?No creerás que a estas alturas vas a desmoronar lo que pienso con esa filosofía barata. El movimiento se demuestra andando, juntos preferiblemente, y tú me has plantado como un árbol en el que refugiarte de las inclemencias…
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Un fin de semana juntos (II)
29 de Octubre del 2009 Por: Antonio Ruiz Bonilla
Categorías: Variada Etiquetas: discusiones, paranoias, relaciones de pareja, relatos
Un fin de semana juntos (I)
12 de Octubre del 2009 Por: Antonio Ruiz Bonilla
Categorías: Variada Etiquetas: paranoias, relaciones de pareja, relatos
Se incorporó como un camaleón tratando de sorprender a una mantis religiosa en pleno rezo, aunque su intención no estaba supeditada a ninguna necesidad fisiológica. Sus pies descalzos amortiguaban el silencio de su leve respiración. Alargó su brazo hasta alcanzar el portátil que había escondido en un cajón vacío de la cómoda.
?¿Dónde vas?
?No, nada, he tenido una idea para continuar esa historia que te leí ayer e iba a…
?No me dirás que has traído el ordenador después de haberme prometido que íbamos a estar solos y en exclusiva, el uno para el otro, este fin de semana.
?Bueno…, no querrás que le guarde luto a una promesa. ¿Que más da que escriba mientras estás inconsciente?…
La pareja
19 de Marzo del 2009 Por: Antonio Ruiz Bonilla
Categorías: Variada Etiquetas: cine, diálogo, paranoias, relaciones de pareja, relatos
–Y puedo saber desde cuando lo tenías decidido.
–Eso que importancia tiene ahora, además no lo sé, no se trata de cuando sino del por qué. No puedo más, y volver a analizar todos los motivos nunca nos ha reportado nada positivo, más bien al contrario.
–Yo juraría que me tocaba elegir a mí
–Aunque así fuese me trae sin cuidado. Sabes que con el paso del tiempo he ido coleccionando toda clase de fobias y tensiones. No soporto la sangre, ni el miedo
agónico, ni ese humor soterráneo e irónico que siempre culmina exasperando a alguien. Reconozco que antes podía soportarlo, pero ahora no estoy dispuesta a alimentar con ambrosías a mis neuras y a mis fantasmas.
–Tú dirás qué hacemos ahora, sabiendo la ilusión que me hacía has esperado hasta el último momento para decapitarla.
–Yo no tengo la culpa de que todo lo que te apasiona, a mí me ponga enferma, jamás te dí esperanzas. No decir no, no significa sí, es estar cansada de jurarte que lo paso mal y de que tú no me creas. Hay muchas opciones, elije la que quieras, sólo te pido que pueda dormir tranquila esta noche.
–Ahórrame otra decepción y dime antes cuáles son las que descartas, o mejor lo olvidamos y ya lo intentaremos cuando coincidamos en alguna.
Y en el sofá —con la tele en voz baja, como si fuese una caña de pescar— ella relee a Austin y el sigue insultando a Kafka.
