11 de Enero del 2010
Por: Antonio Ruiz Bonilla
Categorías: Variada Etiquetas: gracias, poema, poesia, sombras
A partir de ti las sombras dejaron de
merodear el aire posándose en el
suelo y en las paredes en penumbra.
Allí donde es normal que ensayen
nuestra muerte sin que lo intuyamos.
A partir de ti entendí que también
la ausencia alberga placeres, que
la luz podía oírse evocando tu
sonrisa, y que la música se veía en
el eco de tu cuerpo abarcándome.
A partir de ti me vi reconociendo cada
viento al tacto, cada agua por su aroma,
cada vello, cada escama por su huella.
Hasta la distancia tiene tu sabor a
absoluto y efímero a cada suspiro…

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14 de Diciembre del 2009
Por: Antonio Ruiz Bonilla
Categorías: Variada Etiquetas: hoy, merecer, poema, poesia, tiempo
Hace un tiempo injustificable
que no pienso como hacer para
merecerte sin que varíe un ápice
la forma en la que ahora me quieres.
Y mucho me temo que hoy,
mientras persistas en esa actitud de
considerar alimento mis veleidades,
no propiciarás las condiciones.
Y no podré evitar, como espero que
perdure, abandonarme a tu suerte
como recolectando sin sembrar cada
hazaña que tus manos me maduren. 
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3 de Diciembre del 2009
Por: Antonio Ruiz Bonilla
Categorías: Variada Etiquetas: desierto, palabras, poema, poesia
Recibiría con júbilo que hubiese un Dios al que,
cansado de concedernos meritorios eriales, le
pudiésemos rogar la dispensa de mutar en desiertos
conjugándose; contandores de arena; buscadores de
agua subterránea.
Reivindico las palabras que nacen de la parte
desértica de los sentidos, y sólo saben a tierra
de duna errante que, quizá, logren algún día
ser parte de un lodo con forma, incluso de una
sinécdoque de poema, auspiciadas por la
incertidumbre de la lluvia. 
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26 de Noviembre del 2009
Por: Antonio Ruiz Bonilla
Categorías: Variada Etiquetas: amor, cómplices, iluso, poema, poesia
Asida vas a todo lo que te dije,
a todo lo que hice, incluso a lo que
crees que callo, o no hize, o hago.
Como un niño os sigo, refunfuñando,
sintiendo como mío sólo lo común,
lo que sentiría todo el mundo.
Mi adulto mientras tanto va
sonriéndote como un extraño o un
amnésico que ha olvidado el motivo
que te hace creernos cómplices.
Y te beso en la frente como quien se
pellizca confirmando una suerte desmedida…

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