Pobreza y desigualdad.
Llegará el dÃa en que los pobres sean protegidos como una especie en extinción. Habrá zonas de veda, parques turÃsticos y hasta aldeas más o menos auténticas que ilustren cómo vivÃan. Quizá los visitantes admiren la inteligencia y dignidad con que se puede vivir estrechamente. Pero será difÃcil explicarles cómo pudo haber pobres en medio de la abundancia.
La pobreza puede quedar atrás en unas cuantas décadas. Pensar que será eterna ayuda a perpetuarla. No hay que confundirla con la desigualdad, que también existe entre los millonarios, y seguirÃa existiendo si toda la población fuese millonaria. La pobreza es económica, la desigualdad es social y polÃtica. La desigualdad polÃtica nació con el Estado, la vida sedentaria y la agricultura hace unos diez milenios. La desigualdad social viene de más lejos: de la vida animal, y en la democracia moderna se cultiva con pasión. De todo se hacen listas que muestren quién es más. Organizar concursos, clasificar a las personas y distinguirse en alguna clasificación entusiasman. Buscar criterios nunca vistos de jerarquización para Guinness se vuelve noticia.
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