Café Perec: Vila-Matas
¿Qué sucede cuando la gente no tiene el mismo sentido del humor? No reaccionan adecuadamente entre sÃ. Es lo que acaba de ocurrirme con el camarero de este Café Tabac de la plaza de Saint-Sulpice, café Perec para algunos. DecÃa Wittgenstein que, cuando la gente no comparte el mismo humor, es como si entre ciertos individuos existiese la costumbre de que una persona arrojara un balón a otra, y se estableciera que la otra persona tenÃa que atraparlo y devolverlo, y que algunas, en lugar de devolverlo, se lo metieran en el bolsillo. Decido olvidarme del camarero de humor distinto y miro hacia la iglesia de Saint-Sulpice. Estoy en el mismo lugar de observación desde el que Georges Perec, en los años setenta, se dedicaba a catalogar esta plaza y anotar de ella muy especialmente “lo que generalmente no se anota, lo que se nota, lo que no tiene importancia, lo que pasa cuando no pasa nada, salvo tiempo, gente, autos y nubes”. Aquà escribió Tentativa de agotar un lugar parisino, un libro que consistÃa en una meticulosa larga lista de lo que habÃa visto en la plaza a lo largo de varios dÃas diferentes. En su momento lo leà con infinita diversión. Allà habÃa anotado Perec todo lo que pasaba cuando no pasaba nada y habÃa excluido de su lista sólo lo que pudiera resultar demasiado trascendente, y sobre todo lo que ya estaba “suficientemente catalogado, inventariado, fotografiado, contado o enumerado”.
Notificar sobre contenido inadecuado