El eros y el logos
Ion Agheana en una entrevista sobre Cioran, dijo que la obra de éste era una invitación a la vida, a la verdad de la vida elemental; es decir, una vida sin complicaciones ideológicas, sin sistemas filosóficos, sin mentiras.
Pero, pese a que en la obra de Cioran resulta difícil encontrar construcciones positivas, puesto que en ellas Cioran se dedica, básicamente, a destruir, el pensador rumano deja un pequeño resquicio por el que se puede intuir un intento de construir una vida alejada de las quimeras y de las aspiraciones vanas, una vida que libere al hombre de su mayor pesadilla, su mayor ilusión y su mayor obra: El ser absoluto.
La vida es un proceso en el que la totalidad del ser se fragmenta y se individualiza, esta individualización viene acompañada por un sentimiento de pérdida y desapego, lo que Cioran llamará El terror de la vida. Dicho terror está formado primero por la agonía que siente el hombre al individualizarse, Cioran llamará a esta agonía la soledad del ser, y, segundo, por un ansia que surge tras la individualización; el hombre ansía volver a formar parte de la totalidad del ser y reniega de su existencia concreta, el dolor de ser sólo uno mismo.
¿Cómo se supera el terror de la vida?
Notificar sobre contenido inadecuado