EL “TERROR” DE IVÁN THAYS, artículo de Rodolfo Ybarra

EL “TERROR” DE IVÁN THAYS
x Rodolfo Ybarra
Debido al último comentario (bastante lamentable por lo demás y en donde se me acusa de tener “nostalgias terroristas”) proferido por el escritor Iván Thays, debo decir lo siguiente:
El hecho de que en mi blog no se “moderen” los comentarios y deje en libertad (como debería de ser) para que el lector vierta su opinión sin mayores inconvenientes o premisas, no me convierte en cómplice de opiniones contrarias, mucho menos en el “asesor” o el “provocador” de los insultos, creo que esa observación (en lenguaje emocional) es más un prejuicio que una verdad creíble. Si usted no quiere “enlazar” el link respectivo “porque “Moleskine” no avala blogs sin moderación” es su problema. Si usted cree que la “seriedad” de un blog depende de los comentarios que dejan los lectores es su problema. Si usted cree que el repudio de los lectores se traduce sólo en los comentarios (furibundos, racionalistas, adjetivistas, etc.), es, también, su problema. Considero que la cultura está por encima de las opiniones, mucho más si estas son subjetivas o alejadas de lo concreto, por eso usted encontrará en esta página el link respectivo a su famoso weblog (¿cuándo se acabará eso de las regencias con vestigios coloniales? ¿No hay acaso en algunos el gen de la esclavitud, el gen del libertador, y, en otros, el gen del despotismo?). No reclamo reciprocidad, quizás por eso no entiendo eso de “atrabiliario” que usted hábilmente pretende endosarme; qué “maldad” puede haber en alguien que busca la verdad de los conceptos o en alguien que discrepa abiertamente, salvo que usted considere el hecho de discrepar como una “maldad” en sí misma; entonces no me equivoco cuando considero que sus críticas con respecto a “Un Mundo Dividido” son de un “individualismo dogmático”. Usted no entiende razones sino ideas prefijadas que le van a dar conclusiones prefijadas. Razones que no provienen de la lectura rigurosa del libro (ni de la necesaria “arborescencia”) en cuestión, sino de prejuicios y de ideas fuerza donde confunde la “libertad del individuo” con la libertad para denostar sobre una obra literaria a su libre albedrío y con la venia de un círculo literario cada vez más desacreditado (no, no se preocupe, no voy a hablar de eso). Lástima que usted sólo vea la punta del iceberg, se sorprendería si leyera con detenimiento y sin subjetivismos lo que en mi anterior artículo he tratado de decirle (y que muchos han entendido, lamentablemente usted no). Por eso usted no entiende que “mi defensa” (esto ya parece un juicio) del libro de Gutiérrez pasa menos por —como dice usted— “la falacia” de que fue marginado por el establishment y que sus parientes murieron en la cárcel” (qué visión tan recortada y epidérmica, me sorprende su reduccionismo académico) que por el mismo análisis del libro, análisis que por cierto usted haciendo alarde de ese minimalismo post-industrial quiere reducir a una comparación por demás peyorativa y ridícula como son los accesorios o baratijas de guerras pasadas, “artefacto anacrónico” lo llama usted intentando ironizar con poca suerte.
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http://www.rodolfoybarra.blogspot.com
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