La cámara frigorífico del libro

LA CÁMARA FRIGORÍFICA DEL LIBRO
x Rodolfo Ybarra
La cámara frigorífica del libro, así se debería llamar esta institución que ha usurpado el justo término y el buen título de una institución supuestamente dedicada a la difusión de la literatura y de la cultura en nuestro país, cuando en realidad se ha dedicado a desmerecer y lucrar con el “buen” nombre de los escritores y de las editoriales con intereses subalternos. Dicen que es una institución privada (¿no habrá alguien por ahí que lava su dinero o que quiere hacerse el cultoroso para encubrir alguna acción ilícita?), por eso hace lo que quiere y no le rinde cuentas a nadie, se empecina en creer que la cultura es esa comida para perros, ese vomitivo remedo de aullidos enajenados como Gianmarco Zignago (ver entrevista a D. Moromisato, el lado visible de este endriago) quien le cantó una canción de amor al delincuente Bush (y ahora último, como buen cortesano le sobó la barriga al Ubú Rey Alan García); o peor, cree que la vendida Cecilia Barraza o ese grupete de rockeros plagiadores de canciones desconocidas como “Zen” son de necesidad en una feria del libro (¿?), sólo falta que terminen invitando a Tongo, Abencia Meza, kike “suero” o al “Grupo 5”; quizás ellos “puedan llevar más gente” (que es lo que en realidad buscan) y representan más certeramente lo que es, en realidad, la cultura peruana.
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