Y google nos lo recuerda.
En Planeta Zaragózame.
Clasificado en ‘Escritores’ - Archivo
Ramón Gomez de la Serna cumpliendo años
3 de Julio del 2009 Por: jio
Categorías: Escritores Etiquetas: ramón gómez de la serna, residencia de estudiantes
Cartas íntimas de cinco amigos escritores
29 de Junio del 2009 Por: apostillasliterarias
Categorías: Articulo literario, Ensayos, Escritores Etiquetas: Ezequiel Martínez Estrada, Horacio Quiroga, Leopoldo Lugones, Luis Franco, Samuel Glusberg
Horacio Tarcus, nos ofrece el anticipo de un libro que revela las misivas que intercambiaron los miembros de una cofradía encabezada por Leopoldo Lugones y Horacio Quiroga:
“Conforme a las memorias de diversos testigos, en la década del 20 un curioso quinteto literario solía animar en horas del atardecer las tertulias de la Biblioteca del Consejo Nacional de Educación, deambulando luego hacia el Aue´s Keller y otros bares de la bohemia porteña. Eran Horacio Quiroga, el autor ya reconocido de los Cuentos de la selva y de Anaconda; el joven Ezequiel Martínez Estrada, que recién se daba a conocer como poeta con Oro y piedra y Nefelibal; Luis Franco, que acababa de llegar de su Catamarca natal con los versos de La flauta de caña; y Samuel Glusberg, narrador novel que comenzaba a firmar sus cuentos con el seudónimo de Enrique Espinoza y editor de todos los demás en el sello Babel. Los cuatro “hermanos”, como gustaban llamarse entre sí, habían constituido en torno a la figura tutelar de don Leopoldo Lugones, el director de la biblioteca, una singular cofradía de la que se ocupa este libro.
Lugones ocupó ese modesto puesto burocrático durante más de veinte años, desde 1915 hasta su muerte en 1938. La Biblioteca del Consejo Nacional de Educación, luego rebautizada Biblioteca Nacional de Maestros, estaba localizada en el Palacio Pizzurno de la calle Rodríguez Peña. En la década de 1920 Lugones había llevado a trabajar consigo a los “hermanos menores”, Glusberg y Franco, y también recibía allí las visitas de los “hermanos mayores”, Quiroga y Martínez Estrada. Este último dejó un retrato conmovedor de la austeridad con que encontraba trabajando a su maestro:
Las piedras preciosas de Juan Marsé
29 de Junio del 2009 Por: apostillasliterarias
Categorías: Ensayos, Escritores Etiquetas: Juan Marsé
Aquellas historias reinventadas con los amigos al suelo de una farola en el barrio y los años duros de la postguerra española que cargaron de miseria las calles, fueron decisivos para la elaboración de personajes inyectados de intimidad poética que conformaron aquel universo literario que se empeñaba, con los ojos como dos perlas extraviadas, imaginar a su gusto. Tenía trece años y el taller de joyería se había vuelto su segunda casa, entonces el mejor sueño caía con la noche, pero no para dormir, pues el cansancio del día trabajado nunca fue una limitación para escribir en su cuaderno los apuntes cargados de intentos, de riesgos, y de esa búsqueda de estilo personal que marcaría los cimientos de su obra. Ganar un concurso de cuentos le valió de estímulo, pero lo inicios de su largo aliento se gestaron cuando escribió Encerrados con un solo juguete, durante el servicio militar en Ceuta, y que constituyó su ópera prima. Dicha novela, más allá de alcanzar la categoría de finalista del Premio Biblioteca Breve, cautivó la atención del editor Carlos Barral, que no dudó en calificar a Juan Marsé como el “escritor obrero”.
