El pasado fin de semana dediqué un tiempo a poner en orden el trastero que, para mí, más que un acúmulo de objetos con mayor o menor utilidad es la puerta de acceso a mi personal máquina del tiempo.
Entre las cosas que allí guardo encontré la caja donde conservo mi colección de tebeos. Los tebeos de Zipi y Zape, junto a Mortadelo y Filemón, ganan por mayoría.
Tengo también algunos ejemplares de clásicos como El Jabato, Hazañas Bélizas, El Guerrero del Antifaz y otros pero, sin duda, son los tebeos de Zipi y Zape los que más me divirtieron.
Este fin de semana disfruté saludando de nuevo a los personajes de Zipi y Zape: Don Pantunflo Zapatilla, Doña Jaimita, el repelente Peloto Chivátez, los señores Plómez o El Lechuzo, entre otros…
Los tebeos son una afición compartida con mis buenos amigos Matt Denyer y Aitor Loidi. En alguna ocasión hemos hablado sobre ello e intercambiado preferencias. Recuerdo de aquella conversación que los tres celebrábamos la vigencia de los tebeos.
Bien es cierto que ahora los llaman cómic, que han evolucionado hasta alcanzar el nivel de novela gráfica y que han variado sus temáticas, con gran auge por ejemplo del estilo anime. Pero, al fin al cabo, no deja de ser variaciones mejoradas del mismo concepto: el relato gráfico.
Supongo que de todo ello se deriva el hecho de que Matt Denyer y Aitor Loidi hayan incluido los personajes de los tebeos de Zipi y Zape en la página 15 de El Compendio de Don Rodrigo
La obra vencedora se titula “Las extraordinarias aventuras de Nicholas Campion y Mordechai Feingold. El Manuscrito perdido de Darwin” y narra el viaje de dos investigadores que trabajan para una sociedad secreta y cuya última misión consiste en localizar un misterioso texto escrito por Charles Darwin.
«El ciberespacio. Una alucinación consensual experimentada diariamente por billones de legítimos operadores, en todas las naciones, por niños a quienes se enseña altos conceptos matemáticos… Una representación gráfica de la información abstraída de los bancos de todos los ordenadores del sistema humano. Una complejidad inimaginable. Líneas de luz clasificadas en el no-espacio de la mente, conglomerados y constelaciones de información. Como las luces de una ciudad que se aleja…».
Adaptación al film en marcha (para el 2011) por Joseph Kahn.