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El cuento más breve del mundo

Tuesday, May 15th, 2007

Hace pocos meses (en noviembre de 2006) la revista Wired convocó a un treintena de escritores norteamericanos, en su mayoría de ciencia ficción, y les pidió que escribiesen un cuento de apenas seis palabras, tomando como ejemplo un micro-relato de Ernest Hemingway cuyo texto completo dice en inglés “For sale: baby shoes, never worn” y que, según parece, el autor de Los asesinos tenía por una de sus obras maestras. La respuesta fue entusiasta y todos cumplieron la premisa, salvo el desobediente Arthur C. Clarke, que escribió un larguísimo cuento de diez palabras. Algunos entregaron más de un texto, como Margaret Atwood. Abundaron los cuentos de tinte político (alusiones directas a Bush y a Irak), y hasta hubo perlas: Steven Meretzky propuso “Muy confundido, leyó su propio obituario” (He read his obituary with confusion); Bruce Sterling escribió “Era muy caro seguir siendo humano” (It cost too much staying human), y Ben Bova puso “Salvó al mundo volviendo a morir” (To save humankind he died again), los que podrían ser, además, brillantes inicios de novela. En cuanto a la ya mencionada Atwood, empleando una audaz elipsis jugó con la lógica secreta que vincula dos hechos o noticias: “Hallan cadáver incompleto. Médico compra yate” (Corpse parts missing. Doctor buys yatch).

En sus cuentos más ortodoxos, Hemingway ya había dado muestra de su capacidad sintética y de su economía expresiva. Su “A Very Short Story”, para muchos una versión reducida y avant la lettre de Adiós a las armas, tiene tan sólo 767 palabras en inglés pero, pese al título, no es su relato más corto: “A Banal Story” tiene 634, y el más breve de sus cuentos, exceptuando los intertextos de In Our Time (1925), acaso sea “The Revolutionist”, que no llega a las quinientas palabras. Un buen ejemplo de cómo trabaja Hemingway es “Hills Like White Elephants” (Colinas como elefantes blancos), cuya intriga se reduce a un diálogo entre dos personajes acerca de una operación médica, nunca explicitada. El lector deduce, o no, que la chica está embarazada y que el hombre la presiona para que el bebé no nazca. La palabra clave (aborto) jamás es puesta en boca de los personajes ni tampoco mencionada por el narrador.

“Vendo zapatos de bebé, sin usar” es, en este sentido, digno de Hemningway. Lo omitido (¿otro aborto?) queda resonando en la mente del lector. No estamos ante una novela, o ante un cuento tradicional, donde una lectura gradual nos irá respondiendo los interrogantes: ¿Quién vende los zapatos? ¿Por qué los vende? ¿Por qué están sin uso? ¿Ha ocurrido algo con el bebé? ¿Qué ha ocurrido?

En el minicuento de seis palabras adjudicado a Hemingway nos hallamos ante un hecho presente (el aviso que “ocupa” todo el relato) pero asimismo ante un hecho pasado que obra de dato escondido. Estamos a un paso de la tan citada “Tesis del cuento” de Ricardo Piglia. “Un cuento siempre cuenta dos historias”, concluye Piglia, para quien todo cuento es un relato que encierra un relato secreto. En “Vendo zapatos de bebé, sin usar”, lo mismo que en buena parte de la llamada microficción, los procedimientos que hemos mencionado (la omisión deliberada, la tesis de los dos relatos simultáneos) son llevados a un extremo. Todo está, en este caso, “fuera” del texto. O “fuera de campo”, como dicen los directores de cine cuando la acción no es registrada por la cámara.

Hasta la canonización o (siendo menos tajantes) la popularización del cuento adjudicado a Hemingway, dos textos se repartían el privilegio de ser considerados como “el cuento más breve del mundo”. Uno tiene siete palabras, el otro dieciséis. Es decir que Hemingway les ganó a ambos en brevedad. Aunque parezca imposible, circulan en libros y en antologías cuentos todavía más breves. Luisa Valenzuela escribió uno de apenas dos palabras (“Que bueno”, así, sin acentos ni signos de exclamación) aunque se apoyó en un título provocadoramente extenso (“El sabor de una medialuna a las nueve de la mañana en un viejo café de barrio donde a los 97 años Rodolfo Mondolfo todavía se reúne con sus amigos los miércoles por la tarde”); Aloé Azid ha postulado un cuento de una sola palabra (“Yo”) y cuyo título es “Autobiografía”, pero la cosa no excede de una broma muy ingeniosa, ya que en su caso no se puede hablar de “acción” ni de relato.

Cierto consenso ha establecido que entre nosotros, lectores de lengua española (e incluso entre el lectorado europeo, un poco a la sombra de Italo Calvino), el cetro de “cuento más breve” recayese en “El dinosaurio” del guatemalteco Augusto Monterroso: “Cuando despertó, el dinosaurio todavía seguía allí”.

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¿Cómo dirigirse a los lectores de blogs?

Tuesday, April 24th, 2007

“Tratamientos de cortesía entre el escritor de un blog y sus posibles lectores”.

Tratamientos de cortesía.

Durante mis estudios relicé varios trabajos relacionados con el lenguaje y la pragmática, también a varios niveles. Abandoné las opciones de gramática, sintaxis, morfología, etcétera, en pos de la pragmática. Uno fue sobre el tratamiento de tú/usted en las obras de teatro de Lorca. Un trabajo clásico. Otros dos fueron sobre el tratamiento y los elementos de llamada al posible receptor por parte de la publicidad. Realmente estos últimos trabajos me gustaron más, ya que la publicidad bien hecha está llena de elementos con llamadas de atención al receptor. Era muy importante llamar la atención (conclusión de un trabajo en el que analizaba múltiples elementos visuales y comunicativos de un par de anuncios).

Pero todo esto queda totalmente eclipsado por lo denominado actualmente como blogosfera para un entorno de un canal concreto que es la bitácora de internet. Es muy importante el tratamiento de tú / usted que adoptan algunas bitácoras. Pero aquí ya no estoy hablando de un estudio clásico y este post se me irá por los derroteros del ensayo. (Ciberensayo, por supuesto).

¿Cómo tratan los escritores de weblogs a sus potenciales o asiduos lectores? ¿Se han planteado algunos cierta máscara de escritor? ¿El llamamiento de atención sobre el receptor es siempre el mismo?

Desde luego el tratamiento es muy complejo produciéndose muchos más niveles que en una obra de ficción, en la televisión o en un periódico, pero no por ello no podemos dejar de darle un enfoque tradicionalista y sólo con un pequeño esquema clasificatorio de las bitácoras, es posible sino empezar tal inicio de dichas cuestiones (que no estudio).

Hay tantas bitácoras como llamadas de atención.

Bitácoras con el enfoque más tradicionalista. Realmente las que más suelen llamar la atención son las más directas y tienen en el tratamiento de cortesía tú / usted más marcado.
Este tipo de bitácoras han trasladado la escritura clásica del papel o la televisión por una llamada tradicional al receptor en Internet. Es decir, los periodistas, las bitácoras que hablan de informática, los noticiarios, las asociaciones (del tipo que sean), los ab”l”ogados, las revistas, los que hablan de forma temática de cualquier asunto que les interese tratar lo tienen mucho más fácil. Ellos tienen muy claro que hablan a un TÚ (o usted, o vos si aplicará el voseo sudamericano). Aquí ya no me puedo adentrar de la formalidad o informalidad con que lo hacen (requiere más que el tamaño de mi post, pero se le podría dedicar incluso un estudio conciso), pero sí, tienen muy claro al receptor y que les leen, tienen muchos relojitos contadores para saber que lo hacen.
Incluso hay weblogs que critican otros weblogs, nada novedoso si tenemos en cuenta que esto existe desde que la prensa hizo su aparición en nuestra sociedad desde hace ya algunos siglos. Llevan la bitácora con pocas diferencias que lo harían en formatos más tradicionales. En su caso sólo hay ligeras oscilaciones de tono cuando hablan de temas personales, su vacilación aquí se acentúa y no suelen hablar mucho de temas muy personales o que les involucre su vida personal.
Incluso se producen memes o llamamientos localizados a receptores concretos con mensajes muy claros que es la difusión de fotos, noticias, manifiestos, juegos, etcétera.
Pero la llegada del mensaje es mucho más inmediata y directa que en el papel produciéndose la interactividad de los receptores, y algunas veces incluso del aprendizaje del tema del post por parte de los legos receptores.

La otra parte de las bitácoras son más informales y no tan conscientes del tú / usted, las de ficción, las de diario de internet… Realmente estás me interesan más, me gusta mucho el juego que se crea en muchas de ellas. En este apartado caben las bitácoras más dispares y las conversaciones en los comentarios de lo más curiosas, sin ser posible una clasificación a no ser que sea puramente conversacional. Sí, bien digo, conversacional, porque una bitácora puede ser un gran lugar de conversación con lapsos de tiempo para pensar las respuestas (esto es para todas las bitácoras que dispongan de comentarios y los dejen abiertos).
En las bitácoras personales empieza el juego a varias lecturas desde saber ¿quién escribe? por parte del lector y si tal bitácora tiene algún tipo de finalidad. Estos escritores de bitácoras no siempre tienen clara una máscara de escritor y sus oscilaciones de escritura, sobre todo al principio, son muy diversas. ¿Les interesa el receptor? ¿Escriben para el receptor? Si la máscara es puramente literaria desde luego, hay ejemplos en Internet que incluso han saltado al papel. Sí, muchos de los que escriben con ciertas máscaras literarias buscan la atención de los lectores.

Otros escriben a un nivel puramente personal, pero no tienen tan claro si escriben a un receptor (o un él o ella), no saben como tratar muchas veces a un lector que desconoce, y antes o después se da lugar a los comentarios y a los comentaristas, y no todos los escritores están preparados para ello. Se dan cuenta que no querían ser leídos por ciertos receptores y desde luego no quieren los comentarios a según que lectores a los que han expuesto su escritura. En este nivel yo recomendaría escribir con una cierta distancia a pesar de la subjetividad que pueden imprimir los posts, es decir, si se publica un poema de una noche de amor (con el sexo que sea) que el escritor sea consciente que va a ser leído. Así el tratamiento de cortesía de la bitácora será más correcto. Controlará un tono informal, subjetivo o el que quisiera adoptar. Por lo tanto el escritor escribirá para si mismo consiguiendo distanciarse de ciertos escritos y también comentarios. En este nivel de bitácoras el tratamiento de tú/usted es infinitamente variado, diverso y ¿por qué no decirlo? para mí muy lúdico.

A veces se tratan de hacer estadísticas sobre la cantidad de escritoras o escritores en internet. Pienso que en el nivel temático, informático o periodístico hay muchos más escritores, sin embargo en este segundo nivel personal creo que ganan ellas, ¿cómo se puede saber el sexo en internet? ya sabemos ejemplos en la literatura y en la historia de mujeres que se han pasado por hombres, en internet no se puede medir el sexo del software con una IP.

Y otro nivel con el que yo para ir acabando será el nivel conversacional de los foros y comentarios de las bitácoras. Aquí desde luego se es consciente que se habla a un tú y muchas veces se recibe respuesta del receptor desconocido del otro lado de la pantalla. En el nivel de los comentarios es más fácil que caigan las máscaras del tratamiento de cortesía. Da lugar al juego privado si el escritor que responde aclarando su post conoce al receptor o no. Aumentando el tratamiento de cortesía en función de lo interesante que le haya parecido el comentario. También se puede dar lugar a múltiples respuestas y tratamientos de cortesía (tú / usted) si el que escribe firma con su propia web y a su vez esta fuera conocida. En los comentarios y foros se suelen dar respuestas muy espontáneas y el tratamiento suele ser, de todas maneras, muy informal. También hago un llamamiento a la pobreza de lenguaje que se hace en la inmensa mayoría de bitácoras, y de los foros para que hablar. A mi me parece muy divertido que se insulten, que escriban con todo tipo de faltas de ortografía (la mayoría de las veces pienso que por ignorancia pura, aunque en otras se ve un juego subversivo muy divertido) y que se denigren unos a otros. Pero no me parece tan divertido pensar la auténtica destrucción del español que se demuestra la mayoría de las veces.

¿Ha quedado un post largo? ¿He escrito a un ustedes o a un tú? El tratamiento de tú y usted en las bitácoras gracias al intertexto comunicativo se puede volver muy complejo a muchos niveles. Ya que tampoco he hablado de la llamada de atención al receptor con el diseño de página web y otros elementos similares, pero eso sería como en una revista, analizaríamos más algunos métodos de trabajo. Lo que cada vez está más claro es que el escritor de una bitácora antes o después acaba hablando al tú bien sea de forma clásica o de escritores nóveles que empiezan a escribir por primera vez y lo hacen directamente desde Internet sin una disciplina previa (pero el que se mantiene acaba reconociendo que le resulta enriquecedora).

Desde luego me dejo de todo por escribir, pero como ya LES digo (o escribo aquí) esto ha sido sólo un post de algo que me ronda en la cabeza desde que descubrí este canal de comunicación, como es ¿quién escribe y para quién se escribe?

La lingüística del texto es otra cuestión que gracias a las bitácoras se puede añadir otra dimensión.

Y sí, a mi me gusta el nivel personal de Internet y me gusta que las nuevas tecnologías sirvan para difundir la paz, besos y abrazos y no sólo información sino que el acceso de todo esto aumenta la voz y opinión del pueblo. Que todo el mundo que lo desee y tenga acceso pueda escribir lo que quiera con un respeto ajeno y aprenda esta nueva comunicación. Pero vamos, esa es mi parte más idealista, literaria y personal. Pero hoy iba de comunicación lingüística y los tratamientos de cortesía y de su importancia en este nuevo medio.

Jakobson & Twitter

Tuesday, April 17th, 2007

Con internet se empieza a decir; -está todo, y luego muchí­simos usuarios todaví­a no encuentran toda la información que buscan bien porque no exista todaví­a o bien porque no la saben encontrar.
Sí­, sabemos navegar por según que canales de ocio y perder muy bien el tiempo con la web en un bonito proceso interactivo de comunicación, que es lo que tiene atractivo internet, algo que elimina la tiraní­a de una sola dirección del canal como es la televisión o la radio que se participaba por medio del teléfono por parte del espectador. Aunque ahora mismo también empieza a cambiar y se empieza a mezclar todo. Las tecnologí­as avanzan.

Con el esquema de Jakobson tenemos el emisor, receptor, referente, canal, mensaje y código y desde aquí­ podemos extraer las funciones del lenguaje. Un ejemplo siempre recurrente para explicarlo en la práctica; en un bar tendremos el ruido como interferencias para el mensaje que le llega al receptor, etcétera.

Si se aplica a internet en realidad es lo mismo.
Sí­, en internet está todo, pero la búsqueda de la información, y de una información cada más especializada no es tan fácil dar con la respuesta que se busca.
-Es que en interenet pongo la palabra X y me salen 2 millones de entradas,¿cuál es la que me interesa?
Claro, antes eran las fichitas en los directorios de los cajones de las bibliotecas, requiere cierta disciplina, observación y bibliografí­a manejar esas “fichitas” de papel. Pero a la vez es muy sencillo para todos.
Pero ahora la información se está digitalizando a marchas forzadas para facilitar esas búsquedas.
Por eso importante una navegación crí­tica para dar con el emisor adecuado y encontrar el mensaje que estábamos buscando, pero el ruido del bar, con internet sucede lo mismo, hay un sobreexceso de información intrascendente para esa búsqueda de información interesada. Ruido.

-¿Y twitter que es la última moda y yo querí­a leer eso? -, puede preguntar algún lector.
Bueno, en varias conversaciones aplicando el esquema de Jakobson, se van a dar combinaciones de 3 personas, si están 4 hablaran dos y dos, 5 tres y dos…, a no ser que estemos en un debate por turnos, etcétera. No es muy distinto de un chat, pero más solapado en el tiempo.
Twitter directamente es un gallinero (todos pí­ando, todos twitteando) de conversación intrascendente. Se puede complicar todo lo que se quiera como cualquier actividad comunicativa, aunque mezclzado con el software tendrá sus propias reglas de funcionamiento.

O se puede navegar, participar y escribir por ocio y al final, quién sabe, a lo mejor obtendremos todas las historias con internet, las posibles, las reales y la de los tiempos imaginarios de todo lo escrito como sugiere Hawkins en sus teorí­as cientí­ficas, antes sólo se podí­a hacer con el papel, pero internet comunicativamente al igual que el universo es infinito ya, ¿o no?

Lo que es ya una realidad es que este siglo XXI ya está marcado por la completa imbricación entre lo tecnólogico y lo no tecnológico, entre el mundo digital y el real y su completa sincronización por parte de los usuarios que lo quieran dentro de un gran esquema de Jakobson.