Samuel Beckett representa para todos los escritores que vinieron después algo parecido a lo que Picasso simboliza en la pintura: un punto final, el término decisivo de un paradigma, la necesidad de plegar velas y volver a interpretarlo todo. Volver a nombrar todo. Resulta ciertamente ridículo pretender escribir algo nuevo o diferente después de Molloy: la única opción digna es la que ejercieron los renacentistas mediante la imitatio de sus referentes grecorromanos. Tal vez así, copiando, plagiando, como quería Borges, sea posible encontrar un camino. La cuestión es que el martes se cumplieron 20 años de la muerte de Beckett, que nació en 1906 en Dublín y ganó el Nobel (que no recogió) hace 40 años. Una excusa como otra cualquiera para recordar al último clásico, piedra de toque para autores y lectores.
Leer y escribir después de Beckett
24 de Diciembre del 2009 10:24:32 Por: eclectico
Categorías: Literatura Etiquetas: beckett, teatro
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