Recibiría con júbilo que hubiese un Dios al que,
cansado de concedernos meritorios eriales, le
pudiésemos rogar la dispensa de mutar en desiertos
conjugándose; contandores de arena; buscadores de
agua subterránea.
Reivindico las palabras que nacen de la parte
desértica de los sentidos, y sólo saben a tierra
de duna errante que, quizá, logren algún día
ser parte de un lodo con forma, incluso de una
sinécdoque de poema, auspiciadas por la
incertidumbre de la lluvia. 
Desiertas palabras
3 de Diciembre del 2009 18:34:40 Por: Antonio Ruiz Bonilla
Categorías: Variada Etiquetas: desierto, palabras, poema, poesia
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