La historia comienza con unos golpes en la puerta, seguidos del estremecimiento de Juan. Continúa con la repetición -como balas de salva, como estampidos- del aire a presión atravesando los dientes, las fosas nasales. Las cortinas tiemblan, el escritorio tiembla, el aire alrededor tiembla, se diría / que hasta las paredes tiemblan. (…)
Y SIN EMBARGO magazine » hasta que no escuches nada, rivera valdez.