
“Algo que parece habérsele reprochado a libro es su final; al parecer, hay gente que se esperaba otro tipo de desenlace, contagiado del tono general del libro hasta el mismo, y no parece haberles satisfecho ese último giro. Que no sé si es tal, por lo demás. Personalmente, confieso que a mí me ha encantado. Primero porque no es, ni mucho menos, obvio. Y, segundo, porque encuentro en él algo parecido a lo que vi leyendo el Viaje al fin de la noche de Céline, o a Jünger, o a Spinoza: no sabemos lo que puede el hombre, es capaz de lo más elevado y lo más bajo, pero no sólo ni necesariamente una cosa o la otra, sino ambas, incluso a la vez. Pensar otra cosa es necesariamente un reduccionismo, las miopías de signo contrario optimista y pesimista. En una imagen de acuerdo con el espíritu del libro: hay una carretera, un camino, un estar arrojado y una existencia en exilio y éxodo. Y nadie puede saber qué hay más allá de la línea de horizonte.”
Informa: ontopop.blogspot.com/2009/04/la-carretera-de-cormac-mcc