
La verdad, no sé qué podría decirte.
—A siglos de hielo de tocarte me encuentro.
Sin embargo estas ahí, inmóvil, prorrogándote.
Parece que aguardaras un milagro.
Quizá pensando lo mismo, pero viceversa.
Y la voz se te enquiste en la garganta, y hayas
extraviado el camino de las palabras y del tacto.
Tal vez sólo sea un ancestral odio pasajero,
un pretérito rencor momentáneo, una
genética soberbia efímera.
Posiblemente padezca algo idéntico, pero
al revés.
Y el asco me recorra como sangre, y en
vez de a ti, sólo vea hidras y arpías.
Mucho me temo que ni el príncipe Calaf
sabría resolver este silencio…—
La mentira, no sé qué podría decirte.
Por ejemplo: lo siento, pero voy a desnudarte.
Informa: laflordelapocalipsis.blogspot.com/2009/04/lo-siento.htm