
Hace un par de años, Mike, el hermano de Tim, que enseña biología en un community college cercano, sugirió contactar a un laboratorio para ver si podía extraer ADN animal de las pieles para determinar la fecha y el origen geográfico de un manuscrito –una tarea nada fácil, si tenemos en cuenta que cuando un animal muere, el ADN empieza a decaer inmediatamente, y que muchos de los fragmentos supervivientes de manuscritos han sido contaminados a lo largo del tiempo.
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Completo en el blog de Daniel Gascón.
Informa: danielgascon.blogia.com/2009/021001-los-forenses-y-la-l