El 20 de enero, el poeta y filósofo cumplirá 85 años. En entrevista, habla del exilio y de su vida en México. Completamos esta entrega con cuatro de sus poemas seleccionados por él mismo.
Ramón Xirau puede contar historias infinitas. Pero en lugar de apresurarse a hablar se sienta tranquilo y espera las preguntas, a las que responde con precisión. Para conversar con Laberinto, el filósofo y poeta (¿poeta-filosofo?) ha interrumpido la lectura de El agua y los sueños del francés Gastón Bachelard. “Ya he leído Milenio. Está muy bien, ¿eh?”, dice en un extremo de la sala de su casa situada en un callejón empedrado de San Ángel. De un lado tiene un retrato suyo en blanco y negro. Y del otro, una fotografía en donde Gabriel García Márquez le firma un libro a una sonriente Ana María Icaza, esposa de Xirau.
Antes de que se iniciara la Guerra Civil española, Ramón Xirau había estudiado un año en Inglaterra. “
Era una escuela primaria muy chiquita, perdida entre la niebla”, acota. Y entre sus compañeros había una niña mexicana que le enseñó una canción: “Allá en el rancho grande.” “Pero a esa edad yo ni me imaginaba México. Creo que todos sabíamos que existía Pancho Villa. Era una figura como de cuento para nosotros los niños… ¿aquella canción sería cosa del destino?”, se pregunta, porque tan sólo algunos años después sus padres lo enviarían a Francia y luego se lo traerían a México.