La producción literaria es de gran valor educativo. Me voy a referir en esta oportunidad al cuento, género literario distinguido por su brevedad, concisión e intensidad. La tendencia formativa del cuento literario se plasma en la elaboración de mensajes de carácter didáctico; en el valor formal que hace posible, no sólo el enriquecimiento del lenguaje y del pensamiento, también trascender lo superficial, lo “sabido” para acercarnos a la naturaleza de lo real y, fundamentalmente, como ejercicio de la razón, del conocimiento, de la manera de mirar, de la sensibilidad y como actividad que atenta contra los absolutos.
Artículo de Beatriz Pineda de Sansone, en La Vanguardia