Siempre con la puerta abierta para las letras
Hay una casona en el Centro Histórico que en cuatro meses se ha convertido en el espacio para los jóvenes escritores. Donceles 66 abrió sus puertas a la creación de quienes carecen de “nombre”; sin embargo, quiere ser algo más que un espacio abierto al libro y a la palabra; su anhelo es convertirse en una charlería al estilo de aquellas que existieron en siglo XIX, donde se conversa de libros mientras se juega ajedrez.
Animada por su localización —una de las arterias más literarias del Centro Histórico donde están las librerías de viejo—, Donceles 66 apuesta por la creación novel, por eso ha generado círculos de escritores jóvenes, presentaciones de revistas y colecciones juveniles, ciclos de cine, exposiciones, música y performance que giran alrededor de los libros; parten del hecho de que “en el principio, fue el verbo”.
Ese espacio cultural que depende de Editorial Jus y es coordinado por Francisco Vargas, se inauguró el 29 de febrero de 2008, pero fue hasta el 5 de abril cuando inició actividades con el festejo de la literatura infantil. Aunque está a la espera del permiso para instalar una cafetería y tener presupuesto para abrir talleres de edición de libros, creación poética y narrativa, en poco tiempo ha generado una programación intensa en la que no faltan los espectáculos multitudinarios, una copa de vino, una taza de café y algo de música.
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