La Bombonera (es el estadio de Futbol en la ciudad de Toluca, México) como lugar de conocimiento: tal la apuesta narrativa que el gran escritor mexicano ensaya a la hora de contar el fenómeno sociocultural que rodea un choque entre Boca y River. De las kafkianas postergaciones para entrar a la cancha a las razones del odio entre las hinchadas, el autor de El testigo se sumerge en la mayor pasión local y extrae una lección impensada.
Los superclásicos son la Navidad del fútbol. El anhelo casi siempre supera el resultado. Durante meses, los hinchas imaginan goles con la desmesura de los niños que piden una PlayStation a Papá Noel a cambio de galletas para los renos que llegarán cansados.
El Boca-River del 4 de mayo pasado comenzó para mí con años de anticipación. En 1974 estuve en el Monumental para ver un River-Boca, pero no había ido a la Bombonera, la excepción que Canetti no estudió en Masa y poder .
La espera cargó la cita de tanta emoción que casi parecía una vulgaridad que se cumpliera. Amigos de México y España estaban atentos al 4 de mayo. El derby argentino interesa no sólo a quienes duermen con una camiseta que promueve la cerveza Quilmes, sino a la tribu planetaria interesada en las leyendas.
Como el Everest o la Gioconda, el campo de Boca tiene la fama de lo que es insuperable en su género: el espacio único donde se retratan japoneses. ¿En verdad representa el pináculo de la pasión futbolística? “Nosotros nos odiamos más”, me dijo el chofer que me recogió en el aeropuerto de Ezeiza. Se refería al encono entre las hinchadas de Newell s y Rosario Central. En el trayecto, habló de la capacidad de ira de los suyos y la desgracia de la tía Teresita, apóstata de la familia que se negaba a apoyar al equipo “canalla”. El eje de su discurso era el rencor. En los grandes días, el fútbol era asunto de desprecio, y nadie odiaba como un “canalla”. Por desgracia, los medios inflaban repudios menores, como Boca-River. El piloto remató su argumento en plan teológico: “Dios está en todas partes pero despacha en Buenos Aires”.