El mensaje de Octavio Paz.
Octavio Paz se preguntaba porqué, después de la Segunda Mundial y a pesar de la ausencia de revoluciones obreras en el mundo, miles de intelectuales seguían aferrados a la quimera de la revolución mundial. Más se asombraría hoy si viera que, caído el Muro de Berlín, que él felizmente vio derrumbarse, persiste esa utopía revolucionaria, ese ensueño igualitarista que, especialmente en América Latina, lejos de construir sociedades más justas, ha sido fuente y causa de autoritarismos populistas o revoluciones transformadas en tiranías.
A 10 años de su muerte, acaecida en México a los 84 años, viene a cuento evocar su respuesta: “Arrancados de la totalidad y de los antiguos absolutos religiosos, sentimos nostalgia de totalidad y absoluto. Esto explica, quizá, el impulso que los llevó a convertirse al comunismo y defenderlo. Fue una perversa parodia de la comunión religiosa. Sin embargo, ¿cómo explicar su silencio ante la mentira y el crimen? Baudelaire cantó a Satán y habló de la orgullosa conciencia en el mal. El suyo fue un mal metafísico, un vano simulacro de la libertad. En el caso de los intelectuales del siglo XX no hubo ni rebeldía ni soberbia: hubo abyección. Es duro decirlo pero hay que decirlo”.
Notificar sobre contenido inadecuado

Mayo 30th, 2008 at 7:18 pm
Nunca me ha gustado ‘El Laberinto de la Soledad’, además ya sumamente obsoleto y a pesar de la fama que ha tenido. Es mucho mejor el libro de Uranga ‘Análisis del ser mexicano’ (http://es.wikipedia.org/wiki/Emilio_Uranga)