Las virtudes del verbo enclaustrarse
Cuatro elementos, dispuestos a modo de collage, resumen la esencia de la Academia de España en Roma: el Tempietto de Bramante, el fantasma de Beatrice Cenci, sus dos torres y el jardín. Al visitarla, la saudade está garantizada
Si jugáramos a buscar qué nombres de calles, plazas o teatros corresponden a personajes vinculados con la Academia de España en Roma, ya sea en calidad de directores o de becarios, nos saldría un buen racimo: Eduardo Rosales y Valle-Inclán la dirigieron y Ruperto Chapí y Agustín Querol pasaron allí un tiempo disfrutando -pocas veces un verbo fue tan preciso- de su beca romana.
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