La novela que comenzó a finales de 2005 concluyó ayer y, a los ojos de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, se trata de un final feliz. Los organizadores del galardón literario informaron ayer que no seguirán luchando por mantener el nombre de Juan Rulfo en el premio que cada año, desde 1991, se entrega en la ciudad. Aunque de entrada parece una mala noticia, no lo es para la asociación civil que organiza el certamen, que tomó la decisión de ampliar la convocatoria a escritores en lenguas romances vivas e incrementar la recompensa económica de 100 mil a 150 mil dólares para el ganador.
“Renunciamos a usar el nombre de Juan Rulfo en la convocatoria del premio. Si no era Juan Rulfo no podía ser ningún otro escritor. No lo íbamos a suplantar”, explica la directora de la asociación civil del Premio de Literatura Latinoamericana y del Caribe Juan Rulfo, Dulce María Zúñiga, quien agrega que, desde ayer, con el lanzamiento de las nuevas bases, el nombre del certamen quedará como Premio FIL de Literatura en Lenguas Romances y reconocerá la trayectoria de autores que escriban en español, francés, italiano, portugués, gallego, catalán y rumano.