1984, George Orwell
1984, George Orwell
Pocas obras han retratado con tanta precisión y sutilidad la grima y la angustia que provocan en el individuo la falta de libertades que conllevan los regímenes totalitarios. Curiosamente, la mayoría de estos regímenes nacieron de nobles ideales que prometían paraísos terrenales, pero que acabaron derivando en utopías asesinas anuladoras del concepto de individuo. En consecuencia, se puede considerar la novela como antiutópica, guardando notables paralelismos con el Brave New World de Huxley. En efecto, 1984 no es un libro apto para cándidos en el sentido volteriano ni mucho menos para los cerebros aplanados por el rodillo hollywoodiense.
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