Kósovo: un despojo a la vista de todos
REPARTIR LAS REBANADAS DE UN PASTEL (AJENO)
El recuerdo de intervenciones extranjeras para apoyar secesiones territoriales, o para segmentar territorios de otros y darlos a nuevos grupos, puede parecer un ejercicio monótono, salvo para quienes lo han padecido (en muchos de los casos, las consecuencias se extienden hasta el incierto presente en que vivimos): la cesión de los Sudetes a la Alemania Nazi , la cesión de territorio palestino para fundar el Estado de Israel… El interminable juego de la papa caliente suele producir conflictos fuera del territorio de las grandes potencias, pero los produce irremediablemente en la casa de otros. En la historia contemporánea, el nombre de Estados Unidos aparece asociado una y otra vez con problemas permanentemente exportados fuera de sus fronteras.
Sin ir más lejos, nótese cómo en el siguiente ejemplo se perfila un estilo estadunidense que no ha cambiado con el paso de los siglos: el apoyo más o menos disimulado a un territorio secesionista con el fin de luego aprovechar sus recursos como pago por los “favores” recibidos. Las fechas: 2 de octubre de 1835-21 de abril de 1836; el lugar: la provincia de Texas, perteneciente al estado de Coahuila. El conflicto: la Constitución Mexicana de 1835 provocó “inconformidad” entre los colonos anglosajones de Texas, con población minoritariamente mexicana; después de varios enfrentamientos armados en los que la suerte tendió a favorecer al ejército mexicano, la guerra terminó inesperadamente con la batalla de San Jacinto, en la que fue capturado el presidente mexicano, Antonio López de Santa Anna. En 1845, después de la primera Guerra de Intervención, Estados Unidos anexó Texas a su territorio.
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Abril 6th, 2008 at 5:49 pm
Y nadie hace nada…
Abril 6th, 2008 at 9:33 pm
es tremendo magda…
no, nadie sabe lo que le pasa al vecino, así camina el mundo en su corto paseo….